Volver a la rutina implica reorganizar tiempos y emociones.
Los cambios pueden generar:
Ansiedad
Irritabilidad
Dificultad para dormir
Resistencia a las actividades
La buena noticia: Pequeños hábitos ayudan a reducir el estrés durante la transición.
Anticipar para disminuir la ansiedad
- Reorganizar horarios unos días antes.
- Conversar sobre cómo será la semana.
- Preparar juntos útiles y materiales.
- Cuando lo que viene es previsible, la ansiedad disminuye.
Rutinas simples pero claras
- Horarios estables para dormir y despertarse.
- Espacios definidos para estudiar.
- Momentos claros para descanso y recreación.
La previsibilidad genera sensación de control y confianza.
Escuchar también es acompañar
- Preguntar cómo se sienten.
- Validar sus emociones.
- Evitar minimizar lo que expresan.
Sentirse comprendidos fortalece la regulación emocional.
Organizar la rutina no es solo ordenar la agenda. También es cuidar la salud emocional.
Acompañar con organización, paciencia y escucha favorece una transición más tranquila y un inicio de clases con mayor bienestar.
Fuente: Fleni