Durante una crisis se produce una descarga eléctrica anormal en el cerebro. Esto puede manifestarse como convulsiones, pérdida de conciencia, rigidez muscular, movimientos involuntarios o episodios breves de desconexión.

Si presenciás una crisis, la primera intervención es proteger a la persona: colocarla de lado y evitar que se golpee. Las mayorías de las crisis se resuelven solas en pocos minutos.

No se debe intentar inmovilizar a la persona ni introducir objetos en la boca. Estas acciones no detienen la crisis y pueden provocar lesiones graves. Tampoco se deben administrar alimentos o líquidos durante el episodio.

Se recomienda solicitar asistencia médica inmediata si la crisis dura más de 5 minutos, si se repite sin recuperación de la conciencia, si es la primera crisis conocida o si la persona presenta lesiones asociadas. Estas situaciones requieren evaluación profesional.

Presenciar una crisis epiléptica puede asustar, pero saber qué hacer y qué no hacer hace la diferencia para cuidar a la persona.

 

Fuente: Fundación Favaloro

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